El concierto de las Spice Girls fue estupendo, me encantó, aún me enamoraron más.
Las chicas estuvieron estupendas, las piernas me temblaban, los bellos los tenía de punta, no paraba de gritar, cantar, bailar.
La historia:
En la estación de autobuses (Valencia-Madrid) mi amiga Isabel y yo desayunábamos y buscamos el autobús al que teníamos que ir.
Durante el trayecto el autobús pinchó, llego el otro autobús que nos tenía que llevar a Madrid y al rato llamo a mi madre para informarle de mi estado, pero como no se podía creer que había pinchado el bus le aso a la chica que tenía frete a mí.
Una vez ya en Madrid, con 1 hora de retraso, en las escaleras automáticas una chica con mucha prisa baja las escaleras corriendo, con tan mala pata que se le bajaron los pantalones hasta las rodillas dejándose ver el tanga blanco que al menos le tapaba algo.
El día en la capital de España fue más que normal, comimos, paseamos por el Retiro y nos fuimos al concierto.
Después de un rato en la cola, llegamos a entrar, yo de los nervios comprando una camiseta, dos posters y un libro, con todo eso encima nos ponemos en unas escaleras porque no había sitio, del cual nos echaron, era el sitio perfecto, buena vista y buen ambiente, nos pusimos en frente, a la otra parte del escenario, que si había sitio, pero nada de ambiente, lo cual me dio igual en realidad, porque no pare de cantar bailar y de todo durante todo el concierto, ellas estuvieron estupendas, guapísimas, las cinco chicas estuvieron muy bien, muy guapas y me gusto verlas en vivo, pero aún más a Geri Halliwell porque es a la artista que más quiero y querré en toda mi vida.