
Esta imagen tan tormentosa fue tomada por Kevin Carter en el Sur de África durante una Guerra Civil.
Kevin pertenecía a un grupo de fotógrafos que se hacían llamar "The Bang Bang Club", eran cuatro amigos africanos blancos que se dedicaban a fotografiar ese tipo de imágenes, eran denuncias sociales, para que cambiara o se intentara
La historia de esta foto es una realidad dura y un poco difícil de entender, la niña de dirigía a algún sitio para que le dieran comida, pero detrás de ella le seguía la muerte a cada paso que daba, cuando le superó su cansancio, hambre y vida, se arrodilló y posó su cabeza en sus brazos encima de la tierra para descansar, mientras que lo que puede que no supiera esa niña es que a cada minuto que pasara ahí sería cada minuto que la muerte le recogiera entre sus brazos. Mientras tanto Kevin estuvo 20 minutos para poder coger la foto perfecta, sin detenerse en poder ayudar a la niña, ya que al rededor de ella habría decenas o puede que hasta millones y lo había estado viendo durante mucho tiempo. Él se esperó hasta que el buitre (la muerte) se acercara más a la niña y tomar esta foto. Más tarde mandó la foto a al periódico The New York Times, y gracias a ello ganar un Pulitzer, la desgracia le llamaba a la puerta. La pregunta que se hacia todo el mundo era: ¿Ayudo a la niña? (lo cual yo dudo), esa pregunta se la hacían a todas horas los periodistas, era una de esas preguntas que te hacen allá donde vayas, Kevin no podía decir que estaba "acostumbrado" a ver eso todos los días, porque era algo que ocurría todos los días en el Sur de África.
Con la hipocresía que caracteriza al periodista, ayudaron a que Kevin le abriera la puerta a la muerte inhalando dióxido de carbono. Debido de -La hipocresía periodística- porque mientras los periódicos, televisiones y radios ganaban dinero con todo esto, los africanos seguían muriendo, en vez de inatentar al menos ayudar creando una organización o haciendo algo para que esta gente no muriera de hambre como esta pobre niña, cuando ¿qué es lo que pudiera haber hecho Kevin?, lo voy a decir , NADA, él era una persona, y también si le hubiera dado agua o comida lo que habría hecho es darle más sufrimiento a la persona, porque en ese estado lo que uno quiere es morir y que acabe ya, porque es hacerle la agonía más larga ¿eso hubiera estado mejor?, yo creo que no, a lo mejor mis palabras son muy duras diciendo que en ese estado lo que quieres uno es morir, pero es la verdad.
Kevin no sé si se suicidio por el tormento que le estaban haciendo pasar durante un año preguntándole si ayudó o no a la niña, o por el hecho de no haberle ayudado.
La primera impresión que da al ver la imagen es el que debería haberla ayudado, pero luego reflexionando (cosa que no hacen los periodistas, sino que aun meten más daño) te das cuenta que lo mejor para la niña no habría sido ayudarla. Y en cuanto a un tema que tengo en la cabeza es, se dice que no existen profesionales, el profesional no es humano, son dos cosas distintas que ya os hablare otro día, y cuando tenemos a un profesional le echamos en cara cosas. Pura hipocresía periodística o profesional como quieras.
Una vez más una víctima más del sistema.