Cuando llevas ya un tiempo sin que nadie te demuestre, ni te de, "cariñitos", lo hechas de menos. Aunque al principio lo echas de menos a él/ella y pasa el tiempo, sigues teniendo algún sentimiento. Pero llega un día y te das cuenta que lo que realmente echas de menos son esos momentos pequeños, pero intensos y plenos de magia, que se guardan en tu memoria, entonces los recuerdas y sientes, … puf ... te das cuenta que lo que realmente, a apenas 2 meses que vaya hacer 1 año que no ves a esa persona, echas de menos es eso, no a la persona, lo que representa para ti. Por eso es importante pesar y evolucionar.
El amor no evoluciona por si mismo, según cambia la persona el amor avanza, y si la persona no avaza, el amor se estanca y no sigue su camino natural al que el destino le dispone. Amor, destino, avanzar, evolucionar, todo esta ligado a las personas. Sin todas esas palabras juntas, el ser humano no seria como es actualmente, ni podría madurar como el fruto de un manzano que esta apunto de mudarse al suelo porque su sitio ya no pertenece a ese lugar.
La añoranza a la que hacia referencia al comienzo es el fruto del tiempo, de superación y madurez en un aspecto de una emoción típica humana, en la que no se olvidan momentos como por ejemplo: el estar tirados en el sofá viendo una película y tu tienes tu cabeza en su abdomen, mientras el film prosigue su curso, tú con tu mano libre, acaricias inconscientemente amoros@ el resto del abdomen que queda descubierto entre la camiseta y el pantalón. Es ese momento que queda guardado en tu mente junto con tus sentimientos hacia ese momento y lo que representa para ti, porque es un momento que quizás representa ese cariño u amor que sentías en ese momento, y lo que nunca debes hacer es olvidarlos y querer eliminarlos de tu mente, porque forman parte de ti como tu pie, tu color favorito o incluso el color de tus ojos.